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PECADO LONG FIC SAGA X SHAKA FINALIZADO.

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1PECADO LONG FIC SAGA X SHAKA FINALIZADO. Empty PECADO LONG FIC SAGA X SHAKA FINALIZADO. Jue Mar 12, 2015 1:12 pm

Amitiel Daratrazanof

Amitiel Daratrazanof
Shaka de Virgo
Shaka de Virgo



PECADO.


SHAKA POV…………………………………


Hoy se cumplen tres años exactamente de que todo comenzó, del día en que me convertí en un ser sin escrúpulos ni sentimientos, me convertí en un monstruo, en alguien egoísta y ambicioso. Sí, ambicioso porque no tengo suficiente, cada día para mí es un martirio, deseando más de tu tiempo, de tus besos, tus caricias, de tu amor, ¡Quiero tu presencia por completo en mi vida!, estoy cansado de tenerte sólo por unos instantes.

¡No quiero ser solo tu amante!, ¡¿No puedes culparme por eso?! ¡Pues yo sí!, no sólo me culpo, ¡Me odio por ello!, sin embargo; no puedo evitarlo Saga, no puedo porque los momentos que paso a tu lado son los más dulces de mi vida… pero también los más amargos y salados, pues siempre llega la hora de la despedida, donde lo único que me queda es el salado sabor de mis lágrimas derramadas mientras abrazo mis sábanas impregnadas con tu aroma…. Corrección con nuestros aromas mezclados después de haber hecho el amor apasionadamente por un par de horas que se me hacen segundos.

Pensaba un apuesto joven de 21 años que se encontraba bebiendo un sorbo de buen whisky en la terraza de su departamento en Londres observando el nublado cielo. – Lo peor de todo es… que no puedo dejarte… ni pedirte que la dejes. – Musitó tristemente sintiendo el helado aire calar sus huesos.

FIN SHAKA POV…………………………………
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SAGA POV…………………………………

¡¿Qué hago Shaka?! ¡Dime que hago!, me siento un maldito desgraciado por ver esa profunda tristeza en tus hermosos orbes azules que cuando te conocí brillaban intensamente, reflejabas el cielo despejado y puro en ellos, en cambio ahora, solo reflejas los nublados cielos de Londres, eso me hace sentir el peor ser sobre la tierra porque sé que te estoy robando tu felicidad, que te hago más desgraciado cada día por mucho que sonrías para mí, tus ojos no mienten, es por eso que prefiero hacer que se nublen de pasión antes que verlos como son ahora.

Sin embargo; no puedo dejarte… ni dejarla, porque sé que si lo hago no me lo perdonarías ni seguirías a mi lado y sí soy un maldito egoísta porque aun sabiendo el gran daño que te hago no pienso liberarte de mis cadenas, ¡te quiero para mí!, ¡Te amo y daría mi vida por ti! Pero… ¡jamás te dejaría! Porque soy un demonio y tú el ángel que he corrompido.

- Antes muerto que dejarte Shaka. – Mencionó en voz baja apagando su cigarrillo al detener sus pensamientos para continuar comenzar a subir las escaleras del edificio de departamentos en el que se encontraba.

FIN SAGA POV…………………………………
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- Ahhh. - Un quedo gemido escapó de un par de finos labios al sentir una sensual mordida en su cuello. - ¿Cuándo entraste? – Cuestionó a su acompañante, pues no lo había sentido.
- Hace unos minutos… pero estabas tan metido en tus pensamientos… que no me notaste. – Respondió para continuar con un par de besos en ese níveo cuello que abría espacio para él.
- Mngh… es que… no te…. Esperaba. – Comentaba entre pequeños jadeos al sentir un par de manos por dentro de su bata de descanso acariciando su marcado abdomen y pectorales.

- Entremos, te resfriarás. – Pidió moviéndose hacia el interior del departamento.

Una vez dentro no pudo evitar fijarse en el joven frente a él, de rostro delicado y finas facciones, con sus hermosos orbes azules a los que nadie podría resistirse, de cuerpo delgado pero tenuemente marcado, a pesar de poseer una belleza delicada no podría pasar por una mujer, aunque tuviese esa magnífica cortina de rubios cabellos.
Una suave caricia en su mejilla derecha lo saco de su ensoñación. - ¿Te gusta lo que ves? – Escuchó la pregunta acompañada de una sensual sonrisa por parte de su acompañante, seguida de una húmeda lengua que humectaba sus resecos labios alejándose rápidamente.

- Porque a mí… me encanta. – Musitó suavemente en su oído mordiendo el lóbulo de su oreja obteniendo un gruñido por parte de su amante.

- ¡No juegues con fuego Shaka! – Advirtió secamente mientras besaba ávidamente y a placer la escurridiza boca frente a él, tomando al joven de sus rubios cabellos.

- ¡Hace mucho tiempo… que me quemé Saga! – Musitó con una mezcla entre resentimiento y amor, intentando recuperar oxígeno.

- ¡No eres el único Shaka! – Respondió de la misma manera estrechándolo entre sus brazos.

Era verdad ambos lo sabían, se habían quemado desde hacía exactamente tres años al iniciar su clandestina relación, ambos se convirtieron en víctimas y verdugos de su propio pecado, porque no sólo se lastimaban y condenaban ellos mismos, herían a una persona inocente de todo una persona que los amaba ambos por igual pero de diferente manera. Herían a una bellísima mujer de rubios cabellos e intensos ojos azules, lastimaban a Fler. Madre de uno y esposa de otro, con cada uno de los encuentros que tenían porque aunque no lo había dicho ella lo sabía. Sin embargo los tres preferían callar, ellos dos porque eran egoístas y no soportaban la idea de estar sin el otro. Y ella por no perder al hombre que amaba aunque este amara a su hijo.

- Esta es la única oportunidad que te daré Shaka… si quieres parar con esto aléjate de mí ahora. – Comentó apretando más su agarre.

Debía soltarse lo sabía, pero… ¡¿Cómo hacerlo con esas deliciosas y torneadas cadenas apresándolo?¡, era algo sumamente difícil. Más aun cuando sus brazos encadenaron el cuerpo del hombre frente a él sin permiso alguno.

¿Qué hacer?… ¿Continuar siendo un monstruo o reivindicarse? Observó los orbes frente a él y lo supo tomase la decisión que tomase algo era seguro, su alma estaría condenada por la eternidad, ambas cadenas eran irrompibles.

Amitiel Daratrazanof

Amitiel Daratrazanof
Shaka de Virgo
Shaka de Virgo



Dos meses después.



Se encontraban frente a frente en la sala de su departamento, la situación era por demás incomoda, ninguno quería hablar del tema, pero era algo necesario. – Supongo que el doctor Hyoga ya hablo contigo. – Comento de forma pesada.

- Lo ha hecho. – Respondió tenso el mayor, para después continuar. – Pero eso no cambia las cosas Shaka. –

- ¡Si lo hace Saga!, no puedo ser tan bastardo, como para seguir metiéndome contigo, con mi madre enferma. – Exclamó poniéndose de pie, siendo seguido por el pelinegro.

- ¡¿Y porque lo cambia?! ¡Mírame Shaka! – Exigió tomándolo del mentón. - ¡¿El que Fler esta enferma cambia lo que sientes por mi?! – demando respuesta.

- No… no lo hace. – musito con pesar, cerrando sus ojos. – Te Amo Saga. –

- Yo también te amo… mi pequeño niño rubio. – Correspondió besando tiernamente su frente, pasando por sus mejillas hasta llegar a sus labios. – Desde el día en que te conocí… me sentí un verdadero enfermo al tener sueños húmedos con un adolescente de 15 años… - Hizo una breve pausa para sonreír perversamente. – Llegue a tomar a tu madre imaginando que eras tú. –

- Lo se. – Sonrió ante la mirada interrogante y sorprendida del mayor. – Te vi cuando tenía 17. – Aclaro pasando sus dedos por el mentón de su amante. – Te libraste bien del problema cuando gemiste mi nombre. – Murmuro con una sonrisilla burlona.

No pudo evitarlo, tomo con fiereza los finos labios de su amante, su rubio era exquisito, su aliento sabía a una mezcla entre menta y hierbabuena, al observar su rostro sonrojado pero con una cínica sonrisilla mordió con fuerza su labio inferior, obteniendo como respuesta un pequeño gemido de dolor. – Pequeño demonio. – gruño. – Creí que había sido mi imaginación verte tras la puerta… me metiste en un buen lio. –

Una sonora risa escapo de los labios de su pequeño. – Realmente creí que me habías descubierto espiándote, me asuste y corrí a mi habitación. – Le explicaba aun entre risas. – Llegando a mi habitación, no pude evitar recordar tu expresión de placer mientras empujabas dentro de mi madre, la forma en que ella arañaba tu espalda presa del placer… la odie ¿sabes?; deseaba tanto estar en su lugar. – Bajo su rostro con pesar. – Luego me dije que el nombre que gemiste fue el mío… que en quien pensabas era en mi y me sentí feliz… inmensamente feliz. – Musito derramando un par de lágrimas.
Lo abrazo con fuerza, le dolía enormemente ver sufrir a su ángel por su culpa, pues fue el quien lo corrompió. – Shaka yo… –

- Shhh. – Coloco un dedo en sus labios. – Solo abrázame, Saga y déjame continuar. – Pidió, siendo complacido de inmediato.

- Después de recordar eso, mi erección dolía horrores, me toque imaginando como quería que me tomaras… Cuando termine… me sentí el peor hijo del mundo… deseaba que lo que anhelaba se hiciera realidad y…. – Tomo un respiro hundiéndose mas en ese consolador abrazo. – Que al despertarme a la mañana siguiente mi madre me anunciara su separación; sentía que solo así tendría una oportunidad contigo. –

- Después, comenzaste a portarte mas atento y cálido conmigo, me apoyabas en todo, comprabas mis películas favoritas para verlas, me acompañabas a mis clases de yoga, cuando tenia tarea hasta tarde, te quedabas conmigo…. Todo eso me hizo enamorarme cada vez más de ti. - Un tierno beso junto a delicada caricia en su mejilla detuvo momentáneamente su explicación.

- Me encantaba acompañarte a tus clases de yoga aunque terminaba con los pantalones apretados con cada pose que hacías. – Menciono robándole tiernos besitos entre risas.

- Eres un idiota pervertido. – Comento entre risas. – ¿Sabes?, esa tarde que llegue de la escuela sentí que me moría, cuando mi madre dijo que estaba embarazada. –

- Lo recuerdo, saliste corriendo y nosotros discutimos muy fuerte por su comentario… moría de preocupación cuando se llegaron las dos de la madrugada y no sabíamos nada de ti, salimos a buscarte por media ciudad. – Se detuvo observándolo molesto. – Imagina como me sentí cuando regreso y te encuentro besándote con ese imbécil en la sala. –

- ¿Qué esperabas? quería olvidarte, pero cuando vi la ira y la desilusión en tu mirada me sentí mal. – Comento avergonzando. – No sabia como disculparme contigo, no podía dormir… fue cuando entraste en la madrugada a mi habitación y me besaste por primera vez… lamento no haber guardado mi primer beso para ti. – Se disculpo.

- Tu primer beso fue mío. – Comento divertido ante la mirada incrédula del menor. – Te bese el día que te dejaron el proyecto de labor social… terminaste tan agotado que te quedaste dormido en la mesa de la cocina, te tome entre mis brazos para llevarte a tu habitación y cuando te deje sobre tu cama no pude evitarlo… tome tu primer beso. – Comento orgulloso.

- ¡Imbécil! ¡Me viste la cara! – Reclamo molesto intentando librarse de su abrazo.

- ¿Qué quiere mi pequeño para contentarse? – Cuestiono burlón.
- ¡No me trates como un!... - Un apasionado beso lo interrumpió su protesta dejándolo sin aire.

- ¿Como?... ¿Cómo es que jamás habíamos hablado sobre esto Saga? – Pregunto disfrutando el momento.

- Jamás hemos tenido mucho tiempo para conversar… y el poco que tenemos… me gana el anhelo por sentirte mío. –

Explico estrechándolo mas entre sus brazos. – Perdóname Shaka… se que te mereces a alguien libre; que te de todo; que no te haga sufrir como yo. – Hizo una breve pausa dándole la espalda. – Perdóname por ser tan egoísta, porque… a pesar de lo mucho que te amo, no puedo dejarte libre. – Finalizo.

- Saga. – Hablo suavemente abrazándolo por detrás. – No me pidas perdón por eso porque ambos lo somos, yo tampoco puedo dejarte, aun ahora. – Hizo una breve pausa. – El doctor me dijo que lo mejor es que regrese a casa de mi madre pues se pondrá mal y… no se… si podre soportarlo verte con ella nuevamente. – Explico.

- Lo soportaremos Shaka; juntos. –

- Hazme el amor Saga… hazme olvidar todo. – Pidió. – Dame fuerzas para lo que viene. –

Amitiel Daratrazanof

Amitiel Daratrazanof
Shaka de Virgo
Shaka de Virgo



Ocho meses después




No podía creer que llevaba mas medio año en esa situación, ocho malditos meses soportando vivir en casa de su madre viéndola disfrutar del hombre que ama, sintiéndose cada vez mas alejado de el, al inicio al menos podían conversar, su madre se encontraba débil debido a las quimioterapias que le hacían, pues le habían detectado cáncer, pero ahora se había recuperado casi por completo, se alegraba por ella, era su madre y la amaba, o al menos eso suponía porque en este instante, sentía que la odiaba con todo su ser, no solo se la pasaba besándolo apasionadamente frente a sus ojos, le decía cuanto lo amaba y lo feliz que era a su lado.

Esta mañana se había excedido, cuando fueron a su consulta pregunto en sus narices si ya podía hacer el amor, porque quería un bebe de su “adorado Saga”, en ese momento rogo a buda y a todos los dioses míticos que conocía una respuesta negativa; sin embargo, ninguno escucho sus suplicas, pues ocurrió todo lo contrario, su madre estaba con la salud de una jovencita de su edad, si pensó que la odiaba en ese momento, ahora sentía que la aborrecía, pues escuchaba nítidos sus malditos y ruidosos gemidos mencionando el nombre de su amado. ¡Maldita sea la hora en que cambio su habitación junto a la suya para cuidarla!, todavía eso podía soportarlo… pero escucharlo a el nombrarla a ella ¡Jamás!, no con esa voz que durante tantas noches menciona el suyo al borde de la pasión.

- No puedo más. – gimió. – ¡No puedo más! – Repitió un poco mas fuerte entre lágrimas de dolor, sentía una fuerte opresión en el pecho que lo mataba lentamente. ¡Y lo peor era que las cosas deberían ser así! , su madre estaba en su derecho de disfrutar de su esposo, ¡El intruso allí era el!, por mucho que le doliera admitirlo.
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Había salido de la habitación matrimonial apenas, se durmió Fler, estaba bañándose en la segunda planta de la casa, se sentía terriblemente mal por haber traicionado a Shaka de esa manera pero no había tenido opción; ¿Cómo se encontraría su pequeño rubio ahora?, estaba seguro de que escucho todo, hacia ocho largos meses que no había estado con el, extrañaba besarlo, acariciarlo, conversar con el; sin embargo cada vez lo sentía mas distante. Comprendía que era culpa de la situación que estaban viviendo, pero ¿Qué podían hacer si no podían dejar a Fler en ese estado?, ¿Seguiría siendo suyo Shaka?, necesitaba estar con el ya, ¡Al diablo con todo!

Entro despacio a la habitación en que se quedaba su pequeño, encendió la luz regulando la intensidad para que quedara tenue y lo que vio lo hizo sentir escoria, el ojiazul se encontraba dormido en posición fetal sobre el suelo, sus ojos se veían hinchados por el llanto y las palmas de sus manos heridas por la presión que seguramente había hecho. Con mucho cuidado lo levanto para recostarlo en la cama.

- Perdóname Shaka… perdóname. – Murmuro entre lágrimas. – Eres un hombre tan bueno a pesar de tu juventud… no te merezco. – Beso tiernamente su frente. - Intentare dejarte libre para que busques tu felicidad en otra parte… aunque eso, me mate. – Decidió acariciando ese bello rostro.

Un par de gotas de agua lo despertaron al sentirlas caer sobre su rostro, escuchaba atento lo que su amante le decía, no podía odiarlo, no cuando el mismo no tenia el valor de dejarlo, o alejarse de su madre… un miedo atroz lo inundo cuando escucho lo ultimo. - Mi felicidad es a tu lado Saga. – Explico suavemente, tomando la mano que acariciaba su rostro. – Si me dejas ahora… después de todo lo que he padecido estos ocho meses… no te lo perdonare jamás. – Aclaro con la voz un poco ronca mientras lo encaraba.

- Shaka… mi Shaka… dime que sigues siendo mío… a pesar de todo. – Pidió con voz de suplica, mientras lo besaba.
- Saga… siempre he sido tuyo… naci para ti. – Musito tiernamente mientras lo atraía hacia el en un apretado abrazo, con tal fuerza, que solo un hombre es capaz de darlo. – Pero por favor… no vuelvas a decir su nombre… aunque te toque complacerla nuevamente. – Rogo derramando un par de lágrimas que prontamente fueron limpiadas por los labios del griego.

- No lo hare… lo juro. – Prometió solemne. – Shaka… necesito sentirte mío ahora y que sientas también que soy tuyo. – Un apasionado beso sello la petición.

Se desnudaron con rapidez, no se tomaron tiempo de mucho, se besaban con fuerza, incluso ira, se mordían y pellizcaban. Estaban siendo muy rudos lo sabían pero no les importaba, en ese instante deseaban marcar; ser macados, nada importaba. Tenían una necesidad agónica por hacerse uno solo, no hacia falta acariciarse demasiado, eran ocho largos meses sin tocarse, sin tener satisfacción alguna.

- Saga… ahora. – Gimió el ojiazul.

- Si… hazlo ahora Shaka. – Gruño invirtiendo posiciones.

- Sa… Saga tu… - Un apasionado beso lo interrumpió.

- Hazlo… Shaka, demuéstranos a ambos que tanto te pertenezco… Soy tuyo. – Gimió roncamente, sabia que dolería, jamás habían intercambiado posiciones, sin embargo su pequeño lo necesitaba, debía mostrarle que le pertenecía solo a el.

- Ahhh… Saga. – Gimió con fuerza al sentirlo restregarse, contra su hombría, lo sentía pero ya no podía mas, entro en el cuerpo bajo el suyo de una sola y fuerte estocada, arrancando un sonoro gruñido de dolor por parte de su acompañante. – Lo siento, lo… siento… ya pasara. – Decía consoladoramente mientras esperaba un poco a su compañero.

- Sigue… Shaka… ya se siente bien… muy bien. – Gimió, y era verdad, nunca lo habían hecho así pero el dolor lo había olvidado por completo al sentirlo llenarlo de esa forma.

Amitiel Daratrazanof

Amitiel Daratrazanof
Shaka de Virgo
Shaka de Virgo



Ocho meses despuès II.




Comenzó a moverse despacio, para ir acelerando poco a poco el ritmo de sus envestidas, buscaba ese punto que haría gritar a su compañero por el placer. – Ahhh, Shaka… sigue Ahhh… mas… Te amo Shaka… Dame mas – Salía de la boca de su amado cuando dio con su objetivo; sin embargo no resistiría mucho, así que comenzó a masturbarlo mientras aceleraba aun más la velocidad. – Ahhh, Saga ya… casi Ahhh… Te amo. – Gimió cuando estaban cerca, demasiado cerca, sentían que rozaban el nirvana con la punta de los dedos, los gemidos eran cada vez mas altos, pronto el orgasmo estallo, dejándolos agotados pero felices.

- Eso fue…. increíble. – Menciono a duras penas después de retirarse, mientras daba tiernos besos por todo el rostro de su griego, si suyo, ahora lo era por completo cosa que lo hacia sumamente feliz. - ¿Estas bien Saga?, ¿no te lastime?, perdón si… - Un apasionado beso le robo el poco aire que tenia para hablar.

-Fue maravilloso Shaka… ahora… soy tuyo por entero, pero… ahora… es tiempo de otra cosa. – Explico invirtiendo posiciones y comenzando a besar su delicioso cuello, dejando visibles marcas de pertenencia, aprovecharía el par de horas que les quedaban antes del amanecer.
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Se despertó poco después de que su marido saliera de la cama, al ver que tardaba decidió buscarlo y lo encontró dándose una ducha en la planta superior, eso la tranquilizo, supuso que salió a dar una caminata como era su costumbre, por eso regreso a la cama para esperarlo, pero al sentir que pasaba mas de una hora y no regresaba nuevamente salió a buscarlo, se sorprendió por ver iluminada la habitación de su hijo a esas horas, iba a preguntarle si se encontraba bien cuando escucho nítidamente lo que sucedía dentro.

– Ahhh, Shaka… sigue Ahhh… mas… Te amo Shaka… Dame mas – Gemía ruidosamente su marido.

– Ahhh, Saga ya… casi Ahhh… Te amo. – Escucho a su hijo.

Las lágrimas acudieron a sus bellos orbes tan parecidos a los de su hijo; inmediatamente llevo ambas manos a su boca para evitar que sus gemidos por el llanto se escucharan, entonces sus sospechas eran ciertas, su marido si se entendía con su hijo. Siempre supo que Saga no la amaba, después de todo el se lo dejo claro, que le quería pero no le amaba, era comprensible que eligiera una amante a alguien mas joven acorde a su edad, pero se imaginaba que sería una linda jovencita; sin embargo; la realidad era aplastante; ¿su propio hijo?, ahora entendía todas las atenciones que tenia con el, lo molesto que se ponía cuando llegaba tarde o alguna chica se le declaraba, ni que decir de cuando se encerraba a hacer tarea con su compañero de clases.

Recordaba claramente como subía a verlo con el pretexto de ofrecer su ayuda si necesitaban algo, la forma en que lo acompañaba a sus clases de yoga, y que siempre elegía películas y dulces que a el no le gustaban del todo pero a su hijo le fascinaban, todas las pruebas habían estado ahí todo el tiempo. Fue ella quien decidió cegarse, decirse que no podía ser cierto, creía que Saga la respetaba lo suficiente como para no hacer eso ¡Que ilusa fue!, cuando su hijo se salió a vivir solo, ella le pidió que se quedara, pero fue Saga quien la convenció de dejarlo vivir su vida, ella sintió que respiro con eso, sus sospechas se apagaron. Pero todo concordaba, fue poco después de eso que su marido comenzó a llegar muy tarde del trabajo, ya no intimaba con ella ¡¿Cómo pudo ser tan idiota?! Sus lágrimas no cesaban cada vez más fuertes como los sonidos en el interior de esa habitación.


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- ¿Qué haremos Saga? – Cuestionaba el rubio suspirando después de la tercera ronda, lánguidamente acomodado entre los protectores brazos de su amante.

- ¿Qué quieres hacer Shaka? – Inquirió besándolo suavemente, después de todo ese delicioso rubio lo tenia totalmente entre sus manos, aunque se negara al final terminaría haciendo lo que este le pidiera.

- No puedes dejar a mi madre ahora. – Hizo una breve pausa. – Yo me iré mañana Saga, no puedo soportar mas la situación… no estando en la misma casa al menos. – Aclaro.

- Sabes que terminare aceptando lo que pidas. - Comento suspirando pesadamente. – Pero me estoy cansando Shaka… llegara el día en que voy a dejarla sin importar nada y exigiré tu presencia por completo en mi vida. – Advirtió mirándolo fijamente.

- Lo se… pero… no puedo hacerlo… es mi mama. - Devolviendo la mirada con una suplicante.

- Y mientras tanto ¿Seguiremos actuando?... Hay Shaka, ¿Qué hare contigo mi pequeño? – Pregunto mas para si mismo.
- Amarme cada día más y soportar como yo lo hago. – Respondió sincero.

- Eso ya lo hago no lo dudes. – Sonrió bellamente aligerando su siempre serio semblante, para después tensarse un poco. – Debo irme entonces… pero esto solo durara mientras permanezcas a mi lado. – Sentencio resignado sentándose en la cama.

Un par de brazos lo rodearon por la espalda inmediatamente. – Desearía que todo fuese más sencillo. – Explico débilmente. – Durante el desayuno le diré a mama de mi partida. – Finalizo liberándolo de su agarre para que saliera sin mirar atrás, de lo contrario quien sabe que pasaría.

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Un desayuno tenso, miradas cómplices, dolidas y resignadas se daban entre los tres, nadie lo busco, simplemente se dio, el destino a veces es muy cruel, pues poner en peligro de esa manera una relación sagrada entre madre e hijo es algo malvado. Sus valores han sido puestos a prueba en incontables ocasiones y jamás las han superado.

Tiene listas sus maletas, creyó que su madre tendría alguna objeción, le sorprendió descubrir lo contrario. - Hasta pronto madre. – Se despidió con un beso en la mejilla, un beso de judas, pensó acertadamente.

- Adiós Shaka. – Ojala y no regreses pensó, decidida, le urgía que se fuera para poder luchar por su esposo, no lo perdería ante un hombre aunque este fuese su hijo, con una mujer era aceptable, pero no así, su orgullo estaba en juego.

- Adiós Saga. – Te amo, se traducía en sus azulinas pupilas.

- Adiós Shaka. – También yo, era devuelto.

Un beso de amor encubierto.

Amitiel Daratrazanof

Amitiel Daratrazanof
Shaka de Virgo
Shaka de Virgo



¿Fin?




- ¡Dejare a tu madre Shaka! – Comento firmemente un apuesto griego de azulinos cabellos.

- ¡No puedes hacer eso Saga! ¡En eso no quedamos! – Exclamo indignado.

- ¡Pues tampoco quedamos en que tu me dejarías! – reclamo molesto, para poco después tranquilizarse. - Así que si tú me dejas… Dejo a Fler. – Aclaro tomando con fuerza el mentón del más joven entre sus dedos mientras inhalaba el aroma de su colonia.

- ¡No es justo Saga!... Lo que estamos haciendo… esta… mal. – Respondía a duras penas; pues el otro, ya se encontraba besando su cuello con tal fuerza que dejaría marcas, cosa que lo excitaba no podía negarlo.

- ¡Saga!… es… enserio. – Intentaba mantenerse firme en vano pues las manos de su amante ya se encontraban debajo de su camisa torturando sus tetillas, endureciéndolas sin piedad alguna.

- ¿De verdad? – Cuestionaba bajando recorriendo gustoso el pecho contrario, deslizando sus grandes manos por los costados, obteniendo deliciosos estremecimientos de su amante, que se convirtieron en un audible gemido cuando apreso fuertemente sus glúteos mientras besaba incansablemente ese níveo cuello que se estiraba para dejarle espacio.

- Ahhh… Saga. – Gemía cada vez mas audiblemente buscando mayor contacto entre ellos, cosa a lo que el otro se negaba. - ¡Saga! – Grito cuando sintió una traviesa mano frotando su miembro con maestría, ¿A que hora lo había despojado de su ropa?, no lo sabia y no le importaba, llevo sus manos a esa musculosa espalda del hombre frente a el, recorriéndola con deseo.

- ¿Qué pasa Shaka?... Creí que… querías que me… detuviera. – Susurraba entrecortadamente en el oído del rubio, para pasar sensualmente su lengua por este, forzándose a mantener el control de su cuerpo.
- Ahhh… yo… Ahhh. – Gimió con fuerza cuando sintió como ahora esa húmeda boca comenzaba a descender por su pecho y abdomen dejando un rastro de sensuales mordiditas a su paso, hasta lamer su hombría lentamente, humectándola poco a poco, para posteriormente tomarlo en ella lo más que podía.

Estaba a punto de terminar, podía sentirlo, estaba siendo llevado al éxtasis, tenía sus ojos fuertemente cerrados y los dedos de sus pies se apretaban con fuerza. Cuando dejo de sentir la boca de su amante sobre su intimidad. – Mhng, Sa… Sa…ga - Gimió a modo de protesta, abrió lentamente sus azulinos orbes solo para ver al griego de pie acomodarse su ropa.

- Adiós Shaka. – Menciono para comenzar a caminar hacia la salida.

- ¡Pero que!… ¡Saga no puedes dejarme así! - Reclamo fulminándolo con la mirada, la tormenta contenida en sus ojos.

- Cumplo tu deseo Shaka… Te dejo en paz. – Respondió con aparente simpleza, pues en la realidad sus pantalones apretaban un infierno, sentía las fuertes palpitaciones de su miembro exigiéndole alivio y la vista frente a sus ojos no le ayudaba en nada a calmarse.

El rubio lo observaba con una amenaza velada en sus ojos, los cuales mostraban una mirada salvaje inundada en ira y deseo, con sus mejillas sonrojadas, su largo cabello revuelto, la camisa a abierta mostrando su pecho perlado de sudor, con su hombría erguida al máximo, era una imagen sumamente sensual, ese hombre exudaba masculinidad, era una tentación andante. Sin embargo; debía ser fuerte, resistir un poco mas para tenerlo nuevamente entre sus brazos, en su cama, en su vida, de donde no lo dejaría huir jamás.

Se dio la vuelta para retirarse, tomo la perilla de la puerta y comenzó a abrirla cuando un blanco brazo la cerró con fuerza. – ¡Ni se te ocurra salir por esa puerta! – Escucho la grave e imponente voz a sus espaldas ¡Amaba cuando le hablaba así!, provocar al rubio era un deleite para el. Se giro lentamente para encarar a su joven amante, pero este no lo dejo ni hablar.

Comenzó a besarlo con descaro, con deseo, exploraba su boca a placer, su lengua batallaba con la suya, sintió como su camisa era abierta de un tirón enviando a volar su botones, acaricio su pecho con algo de rudeza e inmediatamente después comenzó a frotarlo por encima de sus pantalones mientras luchaba por abrirlos al mismo tiempo.

- Estas muy… ansioso… ¿No Shaka? – Comento entre gemidos ahogados pues el ojiazul ya había logrado deshacerse de sus pantalones y con un empujón lo guiaba al suelo para sentarse sobre el frotando sus ansiosas erecciones.

- ¡Cállate! Ahhh. – Gemía deliciosamente por el continuo roce entre sus hombrías y el placer que le produjo sentir un dedo en su interior. – Sa… Saga… ¡Entra ya! – Apresuro pues en verdad lo necesitaba.

- Creí… que querías terminar con… lo nuestro… por Fler. – Musito mientras ingresaba un tercer dedo en ese estrecho pasaje que lo llevaría al cielo.

- Fler… Ahhh… no me… importa. – Respondió entre jadeos al sentir como entraba en el de una sola estocada.

Se quedo quieto solo por un segundo, dejando que se acostumbrara, para después comenzar a mover al joven sobre su cuerpo. Estaba feliz, finalmente había logrado lo que deseaba, Shaka se había olvidado de Fler. En verdad lo lamentaba por ella, por su amante y por si mismo, pero el ciclo había sido cerrado finalmente; Shaka era suyo por entero.

¿Cuándo había dejado de ver a su madre como tal?, no lo sabia a ciencia cierta, pero… ¡No le dejaría al hombre que ama!, ¡Ya no!, estaba terriblemente mal, pero ahora, al sentirlo dentro de su cuerpo como lo ayudaba con sus movimientos cada vez mas frenéticos todo carecía de importancia.

- Ahhh. – Gimieron al unísono cuando terminaron, el nirvana había abierto sus puertas para ellos.

- Quiero… que dejes a Fler. – Musito entre jadeos, recostado sobre el sudoroso cuerpo de su hombre dejando caer una silenciosa lagrima por su rostro, ya no había vuelta atrás ambos lo sabían, el pecado los había consumido por completo.

- ¡Vámonos! – Susurro acariciando sus rubios cabellos. – Lejos de aquí, quiero poder presentarte como mi pareja… el amor de mi vida. – Un beso con sabor a culpa, apasionado y pecaminoso cerraba el ciclo.

No había marcha atrás.

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